Sangre para el dios de…

Hoy los poco aficionados a la lectura están de suerte, toca un post de Lore tirando a corto. Es sobre una criatura que casi todos conoceremos, una criatura bastante extraña y sobre la que muchos se habrán hecho preguntas.

Bueno, pues aquí estoy yo para contestarlas.

Hakkar el Cazador de Almas.

Hakkar es un ser poderoso, un antiguo dios de los trols del sur. Brann cree que podría tratarse de un hijo de algún Dios Antiguo o incluso de un Dios Antiguo en sí.

Su aparición se remonta a los tiempos que vinieron tras el Cataclismo, los trols del sur habían quedado divididos, en guerra constante.

Los trols siempre habían creído en un panteón de Dioses Primigenios, pero los Gurubashi se acercaron más a creer en este oscuro ser.

Hakkar oyó sus súplicas y decidió ayudarles, pero este dios tiene un precio caro, y es que es un espíritu sediento de sangre que reclama sacrificios por cualquier acción.

El pago sería un sacrificio diario. Hakkar, con esto, pretendía ir ganando poco a poco una forma corpórea, con la que se alimentaría de la sangre de todos los mortales. No tardaron mucho los Gurubashi en darse cuenta de lo que habían hecho, y se opusieron a Hakkar y a sus más fieles sacerdotes, los Atal’ai.

La guerra que vino después fue salvaje, sangrienta y mágica, dividió el imperio trol por completo. Los Atal’ai fueron encerrados en Zul’Gurub, la antigua capital del imperio. Algunos también fueron expulsados al norte, al Pantano de las Penas. Estos últimos erigieron un templo donde continuarían su labor de invocar al sangriento dios.

Ysera se percató de sus acciones, y hundió el templo en un lago con la esperanza de acabar con los que en él habitaban. Además, fue enviado un auténtico ejército de dragones verdes a vigilar aquel lugar para que los actos de los trols no se llevaran a cabo. Hubo supervivientes, por desgracia, entre ellos el líder de los trols dentro del Templo de Atal’Hakkar, Jammal’an, que profetizó que la llegada del Cazador de Almas les proporcionaría a los Atal’ai la inmortalidad.

Prepararon el ritual para invocar a Hakkar, pero en mitad de la ceremonia, un grupo de héroes irrumpió y evitó lo que podría haber sido una catástrofe.

Más adelante, los  Atal’ai descubrieron que tan sólo serían capaces de invocar avatares de Hakkar siempre y cuando estuvieran fuera de la capital, Zul’Gurub, y que sólo allí dentro podrían invocar al verdadero Hakkar. Por desgracia, parece que han tenido éxito, y es que se cree que el Cazador de Almas se encuentra en el corazón de la ciudad.

El por qué todavía no ha iniciado la destrucción del mundo se debe a que los Atal’ai le han mantenido sofocado mediante un hechizo canalizado a la vez por todos sus sacerdotes. Cada sacerdote utiliza el poder de un dios animal (o Dioses Primigenios), murciélago, pantera,  tigre, araña y serpiente. Pero sus esfuerzos, pese a tener una buena intención (mantener a Hakkar dentro de Zul’Gurub) se debilitan, y el propio Hakkar se alimenta de esa debilidad creciente.

Las serpientes aladas son también conocidas como primos de Hakkar, se cree que sus almas están ligadas.

Y eso es todo, lo cierto es que, si os fijáis, durante la preBC, nos enfrentábamos a seres verdaderamente malvados, con fines destructivos. En la Burning tenemos a Illidan, Kael’thas, Vashj, Zul’jin… y unos cuantos más que realmente no tienen ninguna intención de dominar el mundo, de esclavizar a todos los mortales o de, sencillamente, destruir el universo. En WotLK, quitando Malygos, el resto sí parecen merecer la muerte que se les da.

~ por WindJockey en 11 Julio 2009.

Una respuesta to “Sangre para el dios de…”

  1. Zul’jin e Illidan son las muertes mas injustas del WoW, y son mis favoritos.

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